Existe una historia que a Don Artemio le gusta en
particular.
Artemio, un hombre de pocas palabras pero pensamientos
abundantes que, a pesar de sus escasas palabras no así son sus historias.
Según lo cuenta, ésta es la historia de cómo confundió una
estrella con la luna:
Por aquellos tiempos, la realidad se confundía con la
fantasía, eran tiempos de colores, aromas y sabores abundantes, una época en donde no se medían las
consecuencias y la vida se miraba siempre pa´lante.
La historia comienza en una
noche de invierno, no tan fría como debiera ser, aquella noche fue de nuevas
aventuras y nuevos alrededores, contradictoriamente a los viejos pensamientos,
a las viejas costumbres y a las viejas formas de observar de Artemio.
Todo empieza en un jardín no muy grande, pero con muchos
tipos de flores y animales que saltaban de un lado a otro; una cometa alegre y
nerviosa daba vueltas por todo el lugar, iba y venía, subía y bajaba, gritaba,
ordenaba, organizaba. La luna, alegre como un payaso, reía y volaba por todos
lados, celebrando noche más de luna
llena alumbrando el jardín; las flores cedían de su néctar para el bienestar
mental de quienes estaban aquella noche, así, las ardillas, los conejos, los
pavorreales y la grullas reían y se movían al ritmo de los sonidos nocturnos, Artemio,
que por aquellas épocas vestía de gorila, gustaba observar aquel baile de
circunstancias y casualidades, observaba, mientras bebía del néctar de las flores
y le gustaba como la noche deslumbraba con su obscuridad y la forma en que la
luna opacaba ese deslumbramiento con su brillantez nocturna. Gustaba también el
efecto del néctar de las flores en su cabeza y para sus ojos miopes y
astigmáticos, la noche no fue diferente a cualquier otra noche de cualquier
otro invierno de cualquier otra época, las luces nocturnas, los tímidos hilillos
de humo, el amargo pero refrescante sabor de las flores, los sonidos nocturnos
quedaron grabados en una página más en el libro mental de Artemio que pronto
archivaría y no sería sino hasta tiempo después que ésta página psicodélica le
daría qué pensar.
Las noches invernales continuaron y eran cada vez más frías,
la luna pareciera desaparecer, el ciclo de luna nueva se alargaba
indefinidamente, pero como todo en esta vida, nada es para siempre y el frio
poco a poco iba dando lugar al tortuoso calor veraniego, las noches invernales
se quedaron en los recuerdos y el calor lúdico del verano se hacía presente y
así los días se llenaban de color al igual que los pensamientos y emociones de
Artemio.
No fue sino hasta una noche veraniega que Artemio volvió a
encontrarse con la brillante luna que creyó olvidar del invierno, aquel
invierno que no hace tanto tiempo congelaba el corazón de Artemio y que
contradictoriamente pareciera que estaba tan lejos.
Artemio, siempre tan sereno e inexpresivo, estaba sentado en
un planeta pequeño,cuando vio acercarse aquella luna del invierno, lentamente
pero con movimientos alegres, con una tranquilidad tan contagiosa que Artemio
la sintió enseguida, se sentó en el
mismo planeta en el que Artemio descansaba y comenzó entonces la conversación
de luces y sombras, fascinado con éste astro celestial, escuchaba
atentamente cada palabra y observaba detenidamente cada destello de luz y
entonces fue cuando Artemio se dio cuenta de su grave error, atontado por la
luz de éste hermoso astro, se dio cuenta lo tremendamente atraído que se sentía a ella, atraído por esa belleza deslumbrante, y entonces se dio cuenta de la
calidez que irradiaba, que la luz no era
reflejada como suele ser la luz que emanan las lunas, y comenzó entonces a ver
con el corazón, y fue que se dio cuenta
que aquella luna brillante y hermosa no era una luna, se dio cuenta lo fácil
que es confundirse, se dio cuenta que mirar con la cabeza y mirar con el
corazón no era lo mismo, se dio cuenta que de lejos aquella supuesta luna
hipnotizaba como todas las lunas cuando las miras detenidamente, se dio cuenta
que al acercarse esa hipnosis desaparecía y una sensación de calor llenaba su
ser, que el calor irradiado era como el de una estrella, se dio cuenta también que
una estrella es mucho más hermosa que una luna, y confirmó su confusión cuando
al morder a la supuesta luna los sabores eran diversos pero nunca a queso.
Así fue como Artemio confundió aquella vez a la luna con una estrella, y como esa estrella a partir de aquella noche de invierno sería
parte de la vida de Artemio, ahora cuando miraba al cielo y viera brillar
aquella estrella sonreiría por qué no todos los días puedes alcanzar una
estrella, no todos los días puedes mirarla directamente sin quedarte ciego, y
no todos los días puedes abrazarla, y sobretodo y más importante no todos los
días puedes hacer que una estrella brille de manera particular en tu vida.
Es así que siempre que Artemio cuenta esta historia mira al
cielo y sonríe.